Un menor gasto energético, el empleo de menos materia prima sin afectar a la calidad, la reestructuración de la plantilla para un desempeño más eficaz, el estudio de las opciones de financiación más adecuadas… Para que un negocio sea exitoso, los directivos deben conocer cómo optimizar los recursos en una empresa respondiendo a la idea de conseguir más por menos. Pero, ¿cómo se consigue esto?

¿Por qué llevar a cabo este proceso?

Vivimos en un mercado altamente competitivo y complejo, donde solo las empresas que apuestan por la mejora continua y se adaptan a los nuevos escenarios consiguen sobrevivir de forma duradera.

Gracias a una correcta visión sobre cómo optimizar los recursos en la empresa, la organización en cuestión se beneficiará de los siguientes efectos:

Incrementará su productividad.
Aumentará la calidad de sus productos y servicios.
Mejorará su imagen de marca y reputación en la sociedad.
Facilitará la consecución de objetivos.
Reducirá los fallos en los procesos y accidentes laborales.
Reducirá los costes.
Potenciará una mejor posición frente a los competidores.
Elevará la rentabilidad de la compañía.

¿Cómo optimizar los recursos en una empresa?

Ahora bien, a la hora de llevar a cabo una estrategia sobre cómo optimizar los recursos en una empresa, es muy importante que los directivos desarrollen los siguientes pasos

1. Definir los objetivos. Para descubrir cómo conseguir algo de forma más eficaz, primero hay que tener muy claro qué es lo que se quiere lograr. Por ello, la primera misión de los directivos será concretar las metas de la empresa.

2. Evaluar los recursos y procesos. Recopilar toda la información disponible sobre el funcionamiento de la compañía es clave. Para ello, la compañía debe realizar un exhaustivo análisis a partir de indicadores de gestión, de calidad y de procesos.

3. Identificar las debilidades. ¿Qué está fallando? La clave para la mejora
continua de la organización es localizar las áreas de mejora críticas. Por ejemplo, la empresa puede estar centrando sus esfuerzos en mejorar la calidad de su artículo estrella, cuando el problema de la bajada de ventas proviene por un mal servicio postventa, no del bien en sí mismo.

4. Planificar las acciones. Tras determinar el estado de la empresa y los objetivos, el siguiente paso consiste en concretar las medidas que se van a poner en marcha para ello. Por ejemplo, si hemos detectado una baja productividad en un departamento y las evaluaciones del personal apuntan a una falta de conocimiento sobre un software, podremos solventar este punto con formación especializada.

5. Revisar los resultados. El trabajo no termina con la ejecución de las estrategias, sino que saber cómo optimizar los recursos de una empresa es un proceso constante y cíclico, por lo que es indispensable evaluar el impacto de las medidas, para poder detectar los fallos y aciertos de las mismas y aplicar esa experiencia en la mejora continua.

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